martes, 19 de abril de 2016

Historia de la Lectura




En un lugar olvidado de Mesopotamia, hace muchos, muchos años, unos hombres, que la historia conocería más tarde como escribas,
tallaron unas marcas en unos modestos bloques de arcilla: “Aquí había 10 cabras”, pudo descifrarse siglos después.
 De esta manera tan sencilla empezó hace 6.000 años la historia de la lectura, de la mano de un remoto pastor que anotó la compra y venta de su rebaño.

Los primeros que leyeron con avidez fueron los griegos, aunque fuesen sus esclavos quienes narraban en voz alta los textos a sus amos.   
Tablillas, papiros, códices…, hasta llegar al libro actual.
El códice,  fue una invención pagana. Julio César fue el primero que plegó un rollo en páginas, como un cuaderno, para enviar instrucciones a sus tropas. Los primeros cristianos adoptaron el formato códice porque podían llevar escondidos entre las ropas los textos prohibidos por Roma. Fueron los romanos quienes acuñaron el “nulla dies sine linea” (ni un día sin [leer] una línea).


En la Edad Media, los juglares recitaban o cantaban sus versos. En tiempos de San Benito se consideraba que escuchar la lectura era un ejercicio espiritual. Así la lectura se volvió una actividad silenciosa y personal. Más tarde, los padres leían a sus hijos, los criados a sus señores… El posadero de Don Quijote cuenta cómo, en época de siega, algún labrador que sabía leer lo hacía en voz alta para los segadores, “escuchando con tanto gusto que nos quita mil canas”.
                               

A mediados del siglo XV se produce un descubrimiento tan importante para la lectura como el de América para la historia universal. En 1455, un joven grabador, Johannes Gutenberg, comprendió que podía ganarse mucho en velocidad y eficacia si las letras del alfabeto se tallaban en forma de tipos reutilizables en lugar de los bloques de madera que se usaban para imprimir ilustraciones. Gutenberg inventó la imprenta y produjo una Biblia con 42 líneas en cada página, el primer libro impreso con tipos.
Así, por primera vez desde la invención de la escritura, se podían producir libros de forma rápida y en grandes cantidades. Cientos de lectores podrían tener ejemplares idénticos del mismo libro. Increíble, ¿no?


 Bueno, pues ya sabéis cómo surgió la lectura y lo importante que es leer. Siempre hay una buena razón para hacerlo. Aquí os dejo, nada más y nada menos que 22 razones…  


                                                           ¿Cuál es la tuya?

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